Para Qué Sirve Un Fungicida – Tipos, Ventajas, Como Aplicarlo, Peligros

Los fungicidas son sustancias u componentes químicos, aparte de ello también pueden ser biológicos. En esta reseña, nos centraremos en para qué sirve un fungicida. Principalmente se utilizan para inhibir, prevenir o eliminar los hongos y esporas. Especialmente en la agricultura los hongos como el Oídio y el Mildiu suelen atacar los cultivos de tomate originando daños graves. Otro ejemplo son los oomicetos que a pesar de que no sean hongos propiamente, se pueden combatir con el uso de fungicidas.

Es importante aclarar que si los fungicidas se aplican antes de la aparición de esporas, son denominados como fungicidas protectores, ya que impiden la germinación de los hongos. En cambio, si se desean eliminar y/o matar los hongos que ya lograron enfermar la planta, son llamados fungicidas erradicadores o sistémicos.

Más allá de las ventajas que brindan los fungicidas, es sumamente importante tener en cuenta que el uso excesivo de los mismos podría ser dañino para el organismo de la planta. Debido a que se podría originar una intoxicación de la misma.

Para qué sirve un fungicida

Para qué sirve un fungicida

Como anteriormente se comentó, los fungicidas son sustancias que se usan para impedir el desarrollo o matar los mohos y hongos que son totalmente perjudicial para las plantas. Al igual que cualquier producto químico, los fungicidas se deben utilizar con total precaución para así evitar los daños de la planta, los humanos y el medio ambiente. Estas sustancias pueden ser aplicadas por medio de pulverizados, rociados, revestimientos, fumigación, entre otras formas. En el caso de tratamientos de papel, cuero o madera, se utiliza la forma de impregnación o tinción.

La gran parte de los fungicidas que poseen usos agrícolas se espolvorean o fumigan sobre las hojas, semillas o frutas, para así poder impedir que se propaguen las enfermedades más comunes de las plantas. Es decir, los mohos, roya, tizón, o el mildiu. Como por ejemplo, los fungicidas son capaces de combatir 3 enfermedades graves y comunes originadas por hongos; El tizón del maíz, la enfermedad de la batata, y la roya del trigo.

Tipos de fungicidas

Los fungicidas se dividen según sea el campo de aplicación, la composición y el modo de acción del mismo. Por tal razón, se podría decir que los fungicidas se dividen en los 3 tipos a continuación:

-Fungicidas protectores: Este tipo de fungicida es aplicado antes de que las esporas lleguen a los hongos y solamente actúan en la parte externa de la planta. También son llamados fungicidas de contacto y se centran en evitar que los esporangios germinen y logren penetrar u entrar en las células de las plantas. Si se desea conseguir una efectividad mayor, es recomendable utilizar este tipo de fungicida en una gran parte de la planta.

-Fungicidas erradicadores: Estos fungicidas se utilizan en las plantas que ya han sido atacadas por los hongos. También son llamados fungicidas sistémicos. Se movilizan por toda la planta debido a que son absorbidos por medio del follaje o sus raíces.

-Fungicidas translaminares: También son denominados como fungicidas sistémicos y poseen la capacidad de moverse del lado inferior hasta el lado superior de la planta. La finalidad principal de este tipo de fungicida es afectar las distintas etapas de la vida del hongo, logrando así una eliminación muy efectiva.

Para qué sirve un fungicida

Como se aplica un fungicida

Los fungicidas pueden ser aplicados en varias partes de la planta. Como también, se puede aplicar de distintas formas. La aplicación de estas sustancias varia según sea el objetivo que se desee lograr. Por ejemplo, la aplicación puede variar de las siguientes formas:

  • Suelo: Puede ser en el hoyo de la siembra cuando se vaya a plantar, o luego de la siembra. Lo importante es pulverizar la base de la planta o humedecer la sustancia fungicida.
  •  Semillas, raíces, bulbos y otros órganos: Algunos tratamientos por medio del uso de fungicidas se acompañan de semillas. En algunos casos, dichas soluciones se deben realizar en el momento exacto de la siembra.
  •  Follaje y partes aéreas: Se debe utilizar un aspersor para la aplicación correcta del herbicida o fungicida.
  •  Interior de un tronco: En dicho caso, la aplicación se lleva a cabo por medio de una inyección en el tronco del árbol o planta.
  •  Productos cosechados: Por aspersión o inmersión.

Ventajas de un fungicida

La principal razón por la cual los agricultores utilizan químicos o fungicidas para cultivar mejores frutas y vegetales es porque estos químicos son muy necesarios para el correcto desarrollo de las plantas. Ya que el potasio y el nitrógeno es muy importante para el crecimiento de la planta. Es decir, los distintos tipos de fungicidas matan los hongos o malezas innecesarias, permitiendo así que la planta crezca sin ningún problema en su salud. También, los fungicidas aplicados periódicamente hacen que la planta sea toxica o letal a los insectos y criaturas que intentan comerse las frutas o hojas.

En conclusión, se podría decir que los principales beneficios son:

  • No logran contaminar el ambiente si tienen un uso correcto.
  • Los alimentos producidos son más sanos.
  • No son capaces de dañar la salud de las personas.
  • Se pueden elaborar fungicidas naturales y conseguir el mismo efecto que uno químico.
  • Le brindan una mejor calidad de vida a la planta
  • La mayoría no tienen altos costos.

Peligros de un fungicida

Muchos fungicidas son tóxicos o dañinos para los animales, especialmente son peligrosos pero algunos animales de mar. La irrigación o la lluvia pueden hacer que los fungicidas que son aplicados a las plantas se corran hacia el agua, consiguiendo así una contaminación para la misma y para los animales. Es decir, contaminando el agua que los seres humanos utilizan día a día, pudiendo traer enfermedades para los mismos. También, los vientos fuertes pueden soplar los químicos a los cultivos no enfermos, y así producir algunos daños.

Para qué sirve un fungicida

En el caso de los humanos, muchos químicos poseen efectos adversos que podrían dañar los ojos, los pulmones o la piel. Como por ejemplo, los químicos de los fungicidas pueden originar dermatitis de contacto, alteraciones visuales, edema pulmonar, enfermedad crónica de la piel, entre otros. También, es común que el olor a estos químicos afecte a las personas que padecen de asma.

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